ARGENTINA NO DEFIENDE LA CAUSA DE MALVINAS
Por Rodolfo Balmaceda
El 2 de abril de 2005 el presidente Kirchner afirmó que las Malvinas volverán a ser argentinas por el diálogo. Desde 1982 todos los presidentes que tuvo la República hicieron idéntico juramento, pero ninguno de los mandatorios logró mover un milímetro la intransigencia británica para considerar el reclamo argentino. Todo lo contrario: en estos 25 años (en realidad desde 1833) Argentina sigue obviando esa afrenta a su soberanía nacional
Durante el 2005 el Ministerio de Relaciones Exteriores envió 13 notas de protesta a Londres por hechos que violaban las resoluciones de las Naciones Unidas: como ser que las autoridades británicas otorguen licencias pesqueras por 25 años en aguas adyacentes a las islas, a pesar de que para Argentina son ilicítas pues se realizan en espacios marítimos que Argentina considera suyos. Esta decisión unilateral viola la Resolución 31/49 de la ONU de fines de 1975 que establece: se insta a ambas partes a no adoptar decisiones que entrañen modificaciones unilaterales a la situación mientras las islas atraviesan el proceso de negociación. También viola la rresolución 31/49 la presencia de una Base Militar Inglesa en las islas y la prospección de hidrocarburos.
En los ultimos días de abril del pasado año, en los anexos del Tratado de la Constitución de la Unión Europea se incluyó a las islas Malvinas, Sandwich y Georgias del Sur, al igual que a la Antártida, como territorios de Ultramar. La respuesta del ministro Bielsa no pudo ser más lamentable: "Protestamos ante las Cancillerías (europeas) en términos muy duros... pero tampoco vamos a buscar ni buscaremos una escalada contra Gran Bretaña..."
Corresponde observar que los diplomáticos argentinos no defienden como corresponde los derechos inalienables de Argentina sobre el archipiélago usurpado por el Reino Unido y que Europa no sólo avala sino que también pretende hacerlo suyo.
Cabe preguntar: ¿Y España?, ¿no forma parte de la Cumbre Iberoamericana y el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero nio comulga con su par argentino? ,¿Cómo ha firmado entonces, tal felonía?. Preguna inocente si se considera que desde hace una década vienen rapiñando nuestro petróleo. ¿Doble discurso de Naciones que continúan con la praxis colonialista cambiando espejitos de colores por territorio y riquezas con el aval de gobernantes ingenuos o entreguistas?
Es evidente que las autoridades argentinas,los partidos políticos, el conjunto de las Instituciones del país y muy especialmente los medios de comunicación (que nunca dejan de referirse como "invasión" a la Gesta del 2 de abril) no defienden nuestros derechos territoriales
sin cuya plena vigencia no hay país soberano. Se persiste en reiterar (a persar de sus evidentes fracasos) caminos y políticas en beneficio de los ingleses. Ya se ha comprobado hasta la saciedad que los reclamos "muy severos" o los argumentos jurídicos y las Resolucones de la ONU no van a devolver las islas usurpadas al suelo patrio.
Es inadmisible que exista una Comisión de Amistad Argentino - Británica presidida por el diputado peronista Roggero y la radical Stolbizer, cuando el Reino Unido usurpa parte del territorio argentino y establece una poderosa base militar en las islas.
No menos oprobioso resulta para la dignidad nacional el hecho de que se haya constituído una Comisión integrada por diplomáticos argentinos e ingleses para encarar el riesgoso desminado de Malvinas y su muy cvostoso financiamiento.
Como se puede apreciar la pòlítica exterior argentina en relación a Malvinas se mantiene inalterable desde 1982. A partir de eses año se ha instalado en nuestra Patria la política de desmalvinización.
Desmalvinización no significa otra cosa que el rechazo, la indiferencia o el olvido de la Gesta de Malvinas. Desmalvinización no significa otra cosa que la reafirmación concreta de la usurpación británica sobre nuestro territorio sureño.
Ejemplos objetivos de la penetración ideológica y cultural llamada desmalvinización lo revela la película "Iluminados por el fuego", realizada con el apoyo del gobierno nacional y premiada, como no podía ser de otra manera, a pesar de su mediocridad cinematográfica, en los festivales extranjeros (de países que en 1982 apoyaron la invasión criminal de la Sra. Tatcher). La película derrama lágrimas de cocodrilo por el drama individual, e ignora olímpicamente el gran acontecimiento histórico que potagonizaron nuestros soldados, que lucharon y murieron por una justa Causa Nacional. Otro testimonio de la indiferencia de parte de la intelectualidad argentina por el mayor suceso político y militar del siglo XX, lo revela el concurso del Premio Clarín de novela correspondiente al año 2005, donde se presentaron 1367 obras y en ninguna de ellas aparecieron referencias a la guerra de Malvinas.
En suma para no continuar con las claudicaciones menemistas es menester terminar con el concepto de que "los argentinos hablan y los ingleses actúan". Se impone en consecuencia, un proyecto global, una política integral con la región, para reintegrar las estratégicas islas usurpadas a la soberanía territorial argentina
Para que ello sea posible debe concluir, definitivamente, la diplomacia sumisa que no ha hecho otra cosa que resolverle a los ingleses todos los problemas, políticos, militares, económicos y diplomáticos. Ante esta rendición en la defensa del espacio nacional, un planteo básico para revertir tal derrota (si en junio del 82 perdimos la batalla por Puerto Argentino ahora vamos en camino de perder la guerra por Malvinas) debería comenzar por limitar las relaciones diplomáticas y comerciales (inhibiendo a sus empresas de invertir y/o actuar en el mercado argentino, las relaciones financieras (suspender el pago de la "deuda" externa) y otras medidas de represalia. Plantear a los gobiernos europeos que de persistir en considerar a Malvinas como "territorio de ultramar" será conceptuado como un acto inamistoso contra la Argentina, pasible de sanciones diplomáticas y comerciales. Idéntico tratamiento se tendrá con las naciones que acepten las licencias pesqueras de los kelpers británicos. Se deberá reafirmar, realmente, una política exterior con sentido iberoamericano, tendiente a constituir la Comunidad de Repúblicas Sudamericanas, único destino histórico que podrá defender Malvinas, la Antártida (también en grave peligro de usurpación) el Amazonas y la soberanía de nuestros pueblos.