¿Cómo se interpreta el delito?
El 3 de noviembre se cumplió un nuevo aniversario de la explosión habida en 1995 en la ciudad de Río Tercero. Inmediatamente se dijo que el hecho era algo inexplicable. Y además, por la magnitud, se la ligó sólo a un ilícito.
Poco a poco fueron saliendo a la luz una sucesión de eslabones que confluían en la exportación de material bélico a destinos diferentes a los que se exhibían; peor todavía, enlodaba la trayectoria Argentina referente a cumplimientos de tratados y compromisos en arbitrajes entre países. La bajeza en la operación de este negocio, tiene poco parangón con otros delitos cometidos desde el Estado en la historia política de nuestro país.
Posteriores investigaciones condujeron a la conclusión de que la explosión fue provocada para ocultar pruebas de la salida de material bélico a Ecuador (donde éramos árbitros en la controversia con Perú, y éste, colaborador y asistente nuestro en la guerra contra el asesino inglés en Malvinas) y a Yugoslavia, por interés de EEUU, donde éste no podía aparecer abiertamente pero sí a través de interpósitos, baratos y obsecuentes, sin escrúpulos.
El responsable de todo este bochorno es el inefable "Carlitos Saúl", ser repudiable, si los hay. Donde la ruindad de este vil insecto se ve en el permiso de asesinato a su hijo; ya que las traiciones al mundo musulmán lo habían condenado a ser pasible de las peores represalias. Y sabedor de ello se siguió alineando junto a los enemigos del mundo islámico.
A este abominable personaje no solo se le permite presentarse a elecciones sino asumir el cargo de senador, cuando a otros, por hechos inferiores a los descriptos, no se les permitió tal honor; teniendo causas judiciales abiertas, como la mencionada y otras de similar gravedad, lo que veda el ser candidato para cargos públicos.
Pero, he aquí, que nadie ha intentado ni siquiera plantear el asunto. La mayoría parlamentaria hoy, correa de transmisión del Sr. Presidente, ¡sin ningún atisbo de equivocación!, no ha impedido el acceso al honorífico puesto del citado personaje. ¿Será que se reconocen en esa y otras acciones de su gobierno, identificaciones varias?.¿Qué ser un abyecto del poder, en tanto beneficio personal, bien lo vale?. Porque, ¿cambió algo el plan de destrucción del país impuesto el 24 de marzo de 1976 a los planes implementados "en esta democracia colonial" a partir de 1983 y hasta la fecha?. Sí, el método. Ahora, se "discursea de izquierda" y se actúa de acuerdo a los requerimientos del poder de turno. ¡Que no es lineal, que es contradictorio, claro que sí!.
Porque no es un empleado del imperio; sus límites políticos, sumados a sus intereses personales dan un Kirchner. Y en esta apatía de proyectos nacionales, los apátridas lúcidos, ¡no improvisados! abastecen de los objetivos al "próspero, voraz y desarrollado extranjero".
Nuestros productos exportables son los que no tienen valor agregado; la poca industria está en manos extranjeras en un 80%; se explota la minería por empresas extranjeras, sin control de la metodología, a mansalva, destruyendo el entorno, envenenando a la población, sin proceso industrial en nuestro país; se eliminaron las empresas de punta, los ferrocarriles, áreas de productos de cosecha fina para producir cereal para chanchos , degradando millones de hectáreas; siendo un país productor de petróleo que en boca de pozo cuesta 8 dólares el barril lo pagamos a precio internacional, debiendo recurrir a la importación de grandes cantidades a expensas del Estado; la salud no se encara nacionalmente, por lo tanto disponiendo de más dinero no cumple para los sectores populares tareas de prevención, menos de solución; y podemos seguir hasta el colmo de estar en peligro el territorio a partir de la tenencia por parte de grupos extranjeros de millones de hectáreas.
Si todo está igual que antaño es porque el presente se asienta, y consiente ese pasado.
Solo en una pequeña parte de los DDHH se avanzó; aunque también le sirvieron éstos para avanzar en el desmembramiento de las FFAA, sin otra alternativa armada de defensa de la Patria, etc., etc..
Conclusión: la antipatria tiene herederos; aunque representan a minúsculos sectores, la ausencia de un eje monolítico nacional les permite seguir el disfrute, aunque en menor medida que antes. Solo un Frente Nacional sostenido en la movilización popular y como punto principal el reparto más equitativo de la riqueza nacional nos permitirá terminar con la voracidad imperial y los traidores de adentro. ¡No hay ninguna otra!
Raúl Brunel, Noviembre 2006.