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Traduciendo Palabras y Frases:

"Gestión"

En la Argentina actual, en que el Estado está ausente o fracasa en la administración de justicia, en la salud, en la seguridad, en el control del saqueo de nuestros recursos, en el manejo del transporte y de los espacios públicos, los políticos genéricamente denominados de derecha, proponen como remedio una "gestión" eficiente.

Para la época en que el menemismo llevaba hasta el final el proyecto neocolonial del Proceso, Maria Julia Alsogaray supo utilizar la palabreja que nos ocupa en su versión inglesa: "management". Había que dejar el management de las empresas estatales a grupos privados, preferiblemente extranjeros, "técnicamente preparados". Y así se hizo.

La palabreja en boca de esta ingeniera, cuya pulcra imagen de entonces -antes de desnudarse física y espiritualmente- la ayudó a concretar su gestión, fue plenamente utilizada por el imperialismo, pues creó en ese momento una ilusión de eficiencia antes que los años la sepultaran en el oprobio, aunque no antes de haber cumplido su misión.

Mas allá de su etimología latina, en el contexto argentino actual la palabra gestión implica administración, y queda separada de la palabra "gobierno".

Gobernar implica el ejercicio del poder removiendo los obstáculos que resulte necesario para la consecución de los objetivos que una Nación soberana se ha trazado.

Gestionar significa administrar dentro de un esquema de poder previamente establecido. Gestiona un gestor, un gerente, un virrey. Ellos operan con la propiedad de otro y no tocarán ese esquema de poder.

Para gobernar se requiere una mística compartida por un pueblo, visión estratégica y patriotismo. El concepto de gobierno -no el de gestión-  está implícito en el de una democracia auténtica.  A la democracia formal y degradada que padecemos le corresponde la palabra gestión.

El candidato triunfante en la Capital ha contribuido, casi cándidamente, a aclarar la cuestión, cuando negó su condición de intelectual subrayando que "la gente" estaba harta de proyectos que no entendía: que "había que hacer una buena gestión". ¿Qué otra cosa significan estas palabras en boca de Mauricio Macri, quien se proclama carente de juicio crítico, atribuyendo la misma carencia al electorado, que la promesa de respetar el orden establecido? ¿Qué otra cosa podíamos esperar de este heredero y partícipe de un oscuro grupo económico, que la proclama de la inutilidad y la inconveniencia de revisar críticamente el sistema de poder en el que su corporación tiene un lugar de privilegio?

En los países centrales el manejo de los asuntos internos está basado en una buena gestión: se administra favoreciendo a los grupos económicos locales que distribuyen una parte de sus cuantiosas rentas entre el conjunto de la población. La pobreza queda reducida a los inmigrantes, pues la transferencia de riqueza que llega allí desde el exterior permite esta dinámica. En nuestros países los políticos gestionan en silencio para esos mismos grupos económicos extranjeros  y al permitir la transferencia de renta hacia afuera administran el saqueo y la pobreza en sus países.

En honor de la ingeniera Alsogaray debemos decir, sin embargo, que su gestión no careció del carácter estratégico que sin duda aportaron entonces los grupos económicos concentrados. Allí tuvo que modificar la estructura de poder que todavía otorgaba al Estado y al pueblo argentino una cuota de participación en las decisiones y en la renta.

La gesta de Mauricio parece más fácil. El trabajo principal está hecho, y su gestión, todavía circunscripta a la Capital , tendrá primariamente que evitar que "la gente" se aburra pensando, y que un Movimiento Nacional -inexistente en el escenario electoral actual- crezca y amenace con gobernar .

Causa Nacional

Agosto 2007

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