...PRINCIPAL
...QUIENES SOMOS
...NUESTRAS PUBLICACIONES
...AGENDA DE ACTIVIDADES
...COMUNICADOS
...PENSAMIENTO NACIONAL
...LECTURAS RECOMENDADAS
...EL RINCON DE LOS PATRIOTAS
...ENLACES
...CONTACTENOS
 

VOTEMOS por la NACIÓN
contra la COLONIA

Las anodinas campañas de los candidatos para las próximas elecciones desnudan un trasfondo de miseria ideológica y política llevado al extremo como máscara para cubrir una ausencia total de patriotismo y de intenciones transformadoras. Ninguno de los contendientes considerados como los más probables ganadores ha expuesto ante la ciudadanía no ya un plan de gobierno sino, cuanto menos, breves líneas directrices de algún  proyecto que tienda al logro de objetivos trascendentes para la Nación.
Pero se entiende, ya que sus programas reales resultan imposibles de presentar ante el pueblo argentino pues son los de siempre: beneficios para el capital más concentrado y costos sobre los hombros de las mayorías populares.
Por eso deben hablar de otra cosa. Con ese fin, la casta partidocrática ha adoptado, sin excepciones y sin titubeos ni remordimientos, el principio cínico de Solá: «hay que hacerse el boludo», en las propias palabras de su divulgador. Una doctrina conservadora y torpe, hecha para el mantenimiento del status colonial y para beneficio de los sectores hegemónicos privilegiados por los gobiernos de las últimas décadas, eternos servidores del poder económico y consecuentes sólo con la traición al Pueblo.
Frente a tanta vacuidad, cinismo y podredumbre, la patriótica voz de Pino Solanas acerca un vivificante mensaje reparador con el lenguaje casi olvidado pero impostergable de la Causa Nacional: recuperar los recursos de la Argentina para los argentinos y, desde allí, iniciar una transformación que beneficie a las mayorías postergadas, reinstaurando la independencia económica para establecer la justicia social y recuperar la soberanía plena. Hay pues una alternativa nacional y popular; votemos por ella.

Curiosas elecciones las del 28 de junio próximo. En los dos distritos más importantes del país, los espacios (ya dejaron de ser partidos políticos) que se perfilan con más chance tienen como referentes a dos millonarios. Ambos hicieron, juntamente con el anacrónico radicalismo, una virtual alianza con los sectores más retrógrados de la vida política y económica argentina: los terratenientes y los sectores empresarios más reaccionarios y liberales.

No decimos nada nuevo. Liberales, conservadores y radicales forman parte desde hace décadas de una misma familia política. Ahora se ha incorporado a la hermandad el peronismo disidente. Y todos compiten por el voto gorila. Recordemos: ¿No boicoteó el radicalismo el proyecto de Ley Agraria de Perón y Giberti, que proponía aumentar la productividad del campo? ¿No fueron golpistas en 1955 y 1976 y colaboracionistas con el Proceso? ¿No prohibieron durante el gobierno del Dr. Illia el regreso de Perón? ¿No huyeron del gobierno dejando —en 1989 y 2001—   un tendal de muertos y heridos y un país quebrado? Y ahora está Don Cleto, paradigma moral que hizo de la deslealtad política un puente de oro para llegar al 2011.

El así llamado peronismo disidente de Macri, de Narváez y Solá, por su parte, con varios millonarios poco presentables a la cabeza, no puede ocultar su carácter de excrecencia neo-liberal y de partido de los negocios (de los peores negocios), portando una careta justicialista que sólo puede validar porque el peronismo del gobierno va quedando irreconocible a fuerza de renunciar a su proyecto histórico con su permisividad hacia sectores que nunca terminarán de aceptarlo. 

¿Qué decir del oficialismo? Tiene como principal referente a un banquero. Lo dramático de la hora no es que el gobierno pierda las elecciones, sino que los dos grandes movimientos nacionales del siglo XX, el yrigoyenismo y el peronismo, han desaparecido, después de abandonar banderas y tradiciones.
Como ya ha observado CAUSA NACIONAL, constituye un lugar común en la política argentina que las campañas electorales transcurran en una considerable orfandad ideológica y política, provocando así la indiferencia ciudadana y la crisis de representatividad de la dirigencia política. Salvo Pino Solanas, de Proyecto Sur, la abrumadora mayoría de los candidatos, nada dicen y nada proponen para dar respuesta a los graves problemas que perturban a la Argentina.

¿Quién recuerda hoy aquella definición de Perón: «Primero la Patria , después el Movimiento y por último los hombres»? Se explica: el peronismo ya no existe y Perón y su proyecto nacional son los grandes olvidados por los políticos profesionales que se llaman sus seguidores.

Esta pérdida de memoria sobre el Proyecto Nacional, impulsado por Perón en 1974, en momentos como el presente, ha llevado al gobierno, ante la perspectiva de sufrir una derrota electoral (de hecho así ocurriría en la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Mendoza, Córdoba y en alguna otra provincia) a recorrer el camino de la ciega arbitrariedad: adelanta sin consulta las elecciones de octubre a junio e inventa las candidaturas testimoniales. ¿Le darán resultado tales maniobras? Lo dirán los hechos. Pero el todo vale oficialista no constituye una política que permita generar un futuro de institucionalidad y democracia. La oposición gorila se alimenta de tales errores y hace su agosto en la clase media, siempre proclive a mirar la acción política con patrones moralistas.

La política como ejercicio movilizador y protagónico de la comunidad, con concentraciones masivas, debates programáticos, militancia dinámica, forma parte de un acervo que está en la historia y no en la realidad de las campañas electorales. Esta desmovilización de los sectores populares coadyuva de manera franca a debilitar la reafirmación de una política de contenidos nacionales y populares.

Hoy el eje electoral pasa por la vacuidad y la desinformación de los medios de comunicación, que con el falaz argumento de la libertad de prensa (en realidad libertad de empresa antinacional), orientan e ideologizan a la ciudadanía en función de los intereses de las grandes corporaciones locales y foráneas. Se impone una nueva ley de medios que los regule y que apunte a democratizar el acceso a la información.

 
Proyecto Nacional: una alternativa olvidada

En la mañana del primero de mayo de 1974, el Presidente Perón delineó ante el Parlamento las bases del Modelo y Proyecto Nacional. Dado que el mismo contiene conceptos fundamentales para la Argentina de hoy, transcribimos algunas de sus reflexiones:

«Argentina necesita un Proyecto Nacional con la participación de todos en la elaboración del Modelo, ya que nuestra Patria necesita imperiosamente una ideología creativa y una doctrina que sistematice los principios fundamentales de esa ideología… se debe tener en cuenta que la conformación ideológica de un país proviene de la adopción de una ideología foránea o de su propia creación. Los argentinos tenemos una larga experiencia en esto de importar ideología. Es contra esta actitud que ha debido enfrentarse permanentemente nuestra conciencia… la carencia de un modelo de referencia ha causado en nuestro país graves efectos sociales, económicos y políticos… ha habido complicidad de sectores internos cuyos objetivos coinciden con los de los imperialismos… las plataformas políticas no siempre definieron fines conjuntamente con los medios para alcanzarlos. Esto trajo como consecuencia que los ciudadanos carecieran de la información completa para ejercer su derecho al voto y a las críticas constructivas de los actos de gobierno. El concepto de democracia pocas veces fue debidamente especificado para que el pueblo supiese de qué se trataba… la participación externa en las decisiones que afectaba al país fue creciendo consciente y inconscientemente. En lo político, liberación significa tener una Nación con suficiente capacidad de decisión propia, en lugar de una Nación que conserva las formas externas pero no su esencia. La Nación no se simula. Existe o no existe… el capital externo se concentró en gran medida en el aporte tecnológico y también en la compra de empresas existentes en el país… no hubo una conciencia adecuada para la utilización de los recurso financieros del país… analizando el proceso se ve que cuando una sociedad  incrementa el grado de sofisticación del consumo aumenta a su vez su nivel de dependencia… ´las recetas´ internacionales que nos han sugerido, bajar la demanda para detener la inflación, no condujeron sino a frenar el proceso y a mantener y aumentar la inflación. Por épocas se bajó la demanda pública a través de la contención del gasto, olvidando el sentido social del gasto público, se bajó la demanda de las empresas a través de la restricción del crédito olvidando también el papel generador de empleo que desempeña la expansión de las empresas, y se bajó la demanda de los trabajadores a través de la baja del salario real… fueron las espaldas de los trabajadores las que soportaron el peso de estas políticas de represión de demanda para combatir la inflación, que el país aceptó y que repitió aunque su ineptitud quedó bien probado por la historia… lo mismo aconteció con el recurso formidable que significa el capital intelectual, científico y técnico nacional, emigrado por falta de oportunidad de trabajo en el país… en la función empresarial del Estado tendrá un papel protagónico o complementario de la acción privada, según las circunstancias. Debe destacarse como un deber ineludible la idoneidad con que el Estado asuma dicho rol, materializado a través de la gestión empresarial. La empresa del Estado no es un vehículo para alimentar una desocupación disfrazada… es el camino para satisfacer necesidades básicas de la comunidad… la tenencia de la tierra implica la responsabilidad de no atentar contra la finalidad social… la tierra no es básicamente un bien de renta sino un bien de trabajo… la intervención directa en el proceso de comercialización interna y externa, así como también en la fijación de precios que aseguren un beneficio normal y una eliminación de la incertidumbre del futuro, son también responsabilidades que el Estado no debe bajo ningún concepto delegar y menos aún olvidar.»

 
Es imprescindible cambiar el rumbo

El proceso electoral se da en un contexto harto problemático. El mundo atraviesa una gravísima crisis económica donde verdaderos gigantes empresariales han quebrado y otros van en camino de sucumbir si el Estado no los protege. El peligro de una muy dura recesión está a tiro de cañón. Para los países periféricos como la Argentina, la presente crisis, como la de 1930, podría significar, si se desarrolla la política adecuada, la posibilidad de generar una Patria soberana, justa e industrial. Hasta el presente, el gobierno pareciera no haber escuchado el llamado del proyecto nacional histórico. Su déficit en materia de reformas estructurales es manifiesto y es la fuente de su incapacidad para generar un polo de fuerte apoyo popular que le permita enfrentar a una oposición cada vez más gorilizada y cebada en sus ambiciones corporativas.

Numerosos problemas atenazan a la presidenta. Uno de ellos es el conflicto con el campo, que ya le generó una muy dura e inédita confrontación. A pesar de que, en lo esencial, la razón le asistía al gobierno, sus errores políticos no sólo posibilitaron la unificación de los rebeldes sino que les regaló el apoyo de vastos sectores urbanos  y agrarios del país. Resultado: salió herido y debilitado de tan imprudente contienda. En el fondo la cuestión también pasa porque el gobierno no ha sabido conquistar a la clase media, alineada objetivamente con la oligarquía.

El conflicto sigue latente. Está ahí, a la expectativa, con los ruralistas integrando la lista de candidatos de la oposición más gorila. Reclaman pero no producen. ¿Por qué nadie ha preguntado a la Sociedad Rural las causas por las cuales el sector ganadero sigue produciendo la misma cantidad de vacunos que en 1955? Exigen pero son improductivos. La encrucijada alevosa en que colocan al país los ganaderos es perversa: si la población consume carne no se podrá exportar; si, por el contrario, se exporta, no se podrá consumir con los parámetros con que está habituado a hacerlo el pueblo argentino.

Corresponde también puntualizar que en la Cumbre de Londres, la Presidenta apoyó las críticas que se hicieron a la desregulación y a la ausencia del Estado. Estuvo bien, pero no pasó de las palabras a los hechos, como ha ocurrido tantas veces. Trascendió que el Estado intervendría en el comercio de granos a través de una agencia estatal. Después, silencio de radio. Pino Solanas fue el que puso las cosas en su lugar al manifestar: «Lo único que no puede hacer el Gobierno es no intervenir en el comercio exterior.» Demás está decir que el campo rechazó la iniciativa gubernamental. Quizá por eso, la Presidenta archivó ese impostergable proyecto.

Es inadmisible que todavía no se  haya derogado la funesta ley financiera de Martínez de Hoz (que supo tener de aliado a la Sociedad Rural ), pues permite a los bancos de la Argentina obtener obscenas ganancias al amparo de tasas usureras. ¿Cómo es posible que los Bancos estén cobrando tasas siderales en momentos en que las economías centrales en crisis están bajando drásticamente sus tipos de interés? Otro gran negociado, merced a la desregulación del sistema, lo constituye la fuga de capitales, donde los banqueros tienen mucho que informar sobre el tema: entre mediados de 2007 y marzo de 2009 se habrían fugado 41 mil millones de dólares. Debe agregarse, asimismo, que existen en bancos del extranjero y en los paraísos fiscales más de 150 mil millones de dólares, de empresarios argentinos. ¡Y después dicen que no hay capitales en la Argentina y se mendigan inversiones y préstamos del exterior!

¿Qué decir de la fraudulenta deuda externa? Otro gran negociado de los banqueros. Consúltese a Alejandro Olmos Gaona, a Daniel Marcos y otros patriotas y ellos informarán sobre el latrocinio que tiene por víctima a la Argentina. ¿Por qué no se alienta la formación de un club de deudores con los países de la región para negociar con más posibilidades con el imperio? ¿Se ha tomado nota de que el progresista Obama se propone apretar el cuello de la Argentina? El sistema financiero en manos privadas es un tumor maligno que es menester erradicar nacionalizándolo, si se quiere que la economía funcione solidariamente, para que no sean los haberes de los jubilados a través del ANSES los que financien al Estado saqueado por los depredadores de cuello blanco y uñas largas, muchas veces eximidos de pagar impuestos o receptores de subsidios que sólo sirven para incrementar sus ganancias ya abultadas a costa del Pueblo.

Debe darse público y enérgico apoyo a la iniciativa de la comisión de Legislación Laboral de la Cámara de Diputados, elaborada por el diputado Héctor Recalde, que «postula gravar con una alícuota  adicional las rentas extraordinarias empresarias» (Página/12, 03/05/09), pues no sólo financiaría al Estado sino que podría ser el punto de partida para cumplimentar de una vez por todas el artículo 14bis de la Constitución Nacional que determina la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas. Debe repararse este incumplimiento de la norma constitucional que lleva ya cincuenta años.

No se puede negar que los gobiernos K implementaron algunas medidas positivas, pero es igualmente cierto que una verdadera política nacional pasa por erradicar la pobreza, el desamparo social en que viven millones de argentinos (especialmente en las provincias y en el conurbano), la precarización laboral, el trabajo en negro (que gira en el 40% de la población económicamente activa), por respetar el 82% móvil a los jubilados (los fondos del ANSES lo permiten, sin necesidad de recurrir a la Justicia ), por recuperar el poder adquisitivo de los salarios, resolver el urticante problema de la inseguridad (que es un tema de la política y no de la policía), consecuencia de una sociedad enferma, degradada social y económicamente.

Desde luego, tales conquistas sólo serán posibles si se nacionaliza el sistema financiero y el comercio exterior, se establece el control de cambios, se suspende el pago de la deuda externa hasta tanto no concluya la investigación de la misma —cuyos antecedentes duermen desde el año 2000 en el Parlamento—, se reformula el retrógrado sistema impositivo y se recuperan las estratégicas empresas privatizadas por el menemismo/duhaldismo y —tema mayor— se desarrolla una campaña internacional (muy especialmente en la Asamblea de las Naciones Unidas) y una política de Estado para ponerle punto final a la usurpación inglesa en las Islas Malvinas y en la Antártida.

Esos son los prerrequisitos básicos de todo Proyecto Nacional. Desde esa perspectiva los gobiernos K están en deuda con el pueblo argentino y con la Patria. Más que las palabras, lo que importa son los hechos. Pues de nada sirve confrontar sólo con discursos encendidos. Debe procederse a implementar las medidas necesarias para poner en caja a los sectores del privilegio que creen que su accionar no tiene frenos. Ahora resulta que ciertos empresarios se consideran autorizados hasta para establecer las política exterior del gobierno, reclamando por la intervención a favor de las empresas (que pasan por argentinas pero son multinacionales) que van a ser expropiadas en Venezuela por el Presidente Chávez.

No enfrentar a estos sectores o favorecerlos arbitrariamente en sus negocios no los aplacará; les dará más impulso pues ellas debilitarán el soporte popular del gobierno. La meta de los sectores gorilas está puesta en el 2011. Se está gestando la unidad del frente antinacional para dar una gran batalla por el control del Estado; ya estamos presenciando los aprestos de la partidocracia más canalla, los empresarios más retrógrados y el coro de intelectuales y hasta de sindicalistas que se sumarán para compartir el botín del saqueo de la Patria. A esa batalla los sectores populares deben llegar con su capacidad plena para enfrentar a la reacción. El gobierno debe diferenciar claramente su política concreta de los postulados de esta runfla perversa que va por todo; sólo así se podrá contar con el apoyo de las mayorías populares que, como siempre, defenderán la Causa Nacional.

Nuestra tarea será apoyar todo lo que apunte en ese sentido y denunciar los renuncios y retrocesos del gobierno. Así se ha se ha expresado también Pino Solanas. Ello debe quedar muy claro, para desmentir a quienes sostienen que esta posición le hace el juego a la oposición. Nada más inexacto: se favorece a la oposición cuando no se avanza decididamente por el sendero del Proyecto Nacional, cuando se toman medidas que favorecen los peores intereses antinacionales, cuando se difiere la implementación de políticas a favor del Pueblo, cuando ellas se otorgan con cuentagotas y cuando se cometen errores mayúsculos, producto de una autoimpuesta y evitable debilidad frente a los intereses concentrados. Los casos del tren bala, el veto a la ley de defensa de los glaciares, las prórrogas ilegales de muchas concesiones, la permisividad con mineras y bancos, los magros ajustes en las jubilaciones son claros ejemplos, junto a muchos otros actos y omisiones del gobierno.

Concebimos a Proyecto Sur como un eje de agrupamiento de sectores nacionales. Desde allí se podrá contribuir a la formación de un gran Frente Patriótico con miras al 2011. Si el gobierno se decide a tomar ese rumbo nos contará entre sus aliados. Tendremos así la libertad de opinar y juzgar sobre su accionar con más independencia que si estuviéramos dentro de un espacio que genera, hasta ahora, muchos interrogantes. Nuestro aporte será criticar los desvíos y colaborar con los buenos propósitos. Lo primero parece imposible de realizar dentro del kirchnerismo, aunque buena falta le hace. Se tira mejor de este carro estando fuera de él. Podemos marchar separados y golpear juntos, si acordamos con una acción de gobierno que debe despejar todavía muchas dudas.☼

Agrupación Causa Nacional
                 con Pino Solanas

 

 

Volver

Diseño Web: Boceto y Arte